Edificios, torres, puentes … el ser humano puede demoler cualquier cosa, esto es un hecho. En mi infancia pude ver como demolían el hospital que había al lado de casa de mis abuelos en Cartagena por problemas de aluminosis. Impacta, y más si no levantas las cabeza de un metro y medio del suelo, como un edificio de unas diez plantas se desploma en unos pocos segundos, aunque no todas salen bien y puedes tirarte varios minutos viendo este tipo de escenas si le ponen banda sonora.
Todo el mundo tenemos pequeños sitios en nuestra ciudad, o en otras, que denominamos como especiales, o por lo menos así lo sentimos. Yo tengo varios por las ciudades que he visitado y uno de ellos es en Madrid.
Sentada en los escalones dando la espalda al Palacio de Oriente, observando, soy feliz. Realmente la perspectiva de Ópera desde ahí me alucina y más cuando es de noche. ¿A qué soy fácil de satisfacer?